Cinco situaciones incómodas en una primera cita


Una primera cita, muestra un primer encuentro que suele estar marcado por las altas expectativas y la ilusión. Sin embargo, también existen cinco posibles situaciones incómodas en un primer encuentro que conviene tener en cuenta. Una situación posible es que la otra persona se retrase más de un cuarto de hora, o incluso, que anule el plan en el último momento y te deje plantado.

No fluye la conversación

Otra situación que puede darse de un modo muy real en esta primera cita es que la conversación entre ambos no fluya. Y esto no siempre indica que las dos personas no tienen puntos en común. Simplemente, en medio de los nervios de ese primer encuentro y de la falta de naturalidad habitual en este tipo de situaciones, no se encuentran temas que sean de interés común. Cuando la conversación no fluye en una primera cita, los silencios se tornan muy tensos.

Una broma que no es comprendida

Otra situación posible en un primer encuentro es que uno de los dos haga una broma con el objetivo de potenciar el sentido del humor en la charla y provocar una sonrisa en la otra persona, y no lograr este objetivo. El sentido del humor también es muy subjetivo, por esta razón, conviene tener cuidado con el uso de la ironía en un primer encuentro.

Que atienda el teléfono

Lo verdaderamente incómodo en una primera cita no es que suene el teléfono de la otra persona (o el propio), sino que lo descuelgue y se ponga a hablar durante un rato largo sin tener en cuenta que interrumpe la cita mientras tanto.

Que hable de su ex

También resulta bastante tenso ser confidente en una primera cita y escuchar cómo el acompañanante relata anécdotas de su ex, revive su pasado sentimental y convierte el presente en la excusa perfecta para hablar del ayer.

Calmar la ansiedad de la primera cita


Sentir nervios es lo más normal del mundo cuando hablamos de amor. Y más todavía, cuando hablamos de esa atracción inicial que se siente y se experimenta en los inicios de cualquier proceso de seducción. La duda es una de las razones por las que podemos llegar a tener tantos nervios cuando sentimos algo especial por otra persona. La duda de saber si el otro siente lo mismo, la incertidumbre que implica el hecho de que tal vez, la historia no culmine en un noviazgo y se quede en nada. O mejor dicho, en una historia inacabada.

Hacer frente a los nervios de la primera cita puede ser un trabajo difícil desde un punto de vista emocional. Las expectativas de ese momento son tan altas que por eso mismo la presión aumenta. Ante este hecho, nada mejor que relativizar y entender que es mejor moderar los nervios porque te pueden jugar una mala pasada. Es decir, el exceso de ansiedad te impide mostrarte tal y como eres ante la otra persona. También te resulta más difícil pensar en un tema de conversación.
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