Conectar en una cita


Las conversaciones son la parte más importante de los comienzos de una relación. Cuando comienzas a hablar con esa persona que te atrae te puedes dar cuenta muy rápidamente si existe esa “conexión” o no que puede ser decisiva para intentar seguir conociéndola. Analiza vuestra primera conversación.

Cuando alguien te está hablando por lo general te debe dar información sobre él mismo. Te puede contar cosas acerca de sus sentimientos y las experiencias que ha tenido en su vida. Esta es una oportunidad perfecta para saber si mediante esas historias se tienen cosas en común y se conecta en la conversación. A menudo la gente ignora esto y habla todo el rato de sí mismo sin aprovechar el momento y sin buscar esa conexión.
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Conectar con otras personas


Ser capaz de establecer rápidamente un profundo vínculo con otra persona es una habilidad que no todo el mundo puede conseguir. A menudo, muchas personas se limitan a hablar sin escuchar lo que les tiene que decir. Simplemente se centran en ellas mismas. Esto hace muy difícil conseguir “conexiones” correctas por lo que, conquistar a una persona se puede convertir en algo casi imposible. A continuación tienes unos consejos que te pueden ayudar:

– Relaciona tus conversaciones con esa persona
Cuando alguien te dice que acaba de tener una experiencia interesante, como por ejemplo un viaje a Tailandia, es un error común empezar a contar las experiencias que uno ha tenido. En lugar de empezar a hablar de ti, demuestra interés por lo que esa persona quiere contarte. No “te hagas” inmediatamente con el tema de conversación.
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Conócete para conectar con tu pareja


Para entablar una perfecta conexión con tu pareja, primero has de saber escucharte a ti mismo. Una de las claves para alcanzar “esa autenticidad” consiste en huir de la susceptibilidad ¿Tanto te importa lo que los demás piensan de ti?

Una persona susceptible complica lo sencillo y vive siempre con la guardia en alto. Según la mayoría de los psicólogos estas personas padecen alta reactividad emocional. Su comportamiento oscila entre la pasión y el orgullo, entre el dolor y la rabia, entre las ganas de ser muy feliz y el miedo a dejar de serlo.

Un remedio, para combatir el defecto de la susceptibilidad, es aceptarse tal y como eres sin buscar la aprobación constante. Mientras que no se demuestre lo contrario, confía en que todas las personas son buenas. Y si algo sale mal aprende del error.

Con el fin de que encuentres un habitáculo personal donde sentirte cómodo y despliegues todas tus virtudes, te presentamos un recorrido… ¡Presta atención!

Observación. Observarse significa centrarse en uno mismo, no en lo que pueda pensar la persona que tenemos enfrente. Es un verdadero giro de fuera hacia dentro, una situación a la vez de distancia emocional y de presencia consciente: estar sin juzgar.

Aprecia el silencio. Acalla el flujo continuo de pensamientos en tu mente y escucha el sonido del silencio… Vacía la mente de creencias, pensamientos, ideas o juicios.

Saber escuchar. Sócrates pasaba mucho tiempo escuchando. Y cuando hablaba, casi siempre era para plantear cuestiones que obligaban a pensar. Lo importante no son las respuestas sino saber preguntarse.

Ser auténtico. Hay un espacio en tu ser, único y muy íntimo, del cual nace la palabra más auténtica, la que “toca” el corazón de tus interlocutores. Saca provecho al gran secreto de la comunicación: La autenticidad.