Los miedos de una mujer


Cualquier mujer moderna sufre diversos miedos en la vida, somos personas y es normal tener ciertas inseguridades. Sin embargo, cada una de nosotras es distinta al resto y podemos tener temores ante las dificultades del presente y lo que nos depara el futuro. El miedo en la mujer actual es el de afrontar muchos desafíos personales y profesionales. Revisa la lista de miedos femeninos más comunes y te invitamos a comentar tus propios temores para que te podamos ayudar con algunos consejos. Recuerda, no estás sola.

1. Miedo de perder el empleo, a fracasar laboralmente, a no poder cumplir con los objetivos.
2. Miedo de no ser capaz de mantener a mis hijos, ellos son una prioridad en mi vida.
3. Miedo de salir sola, por temor de ser robada, violada o secuestrada.
4. Miedo por no llegar a tener una relación de pareja normal.
5. Miedo a envejecer, la muerte cada vez está más cerca.
6. Miedo de tener que cuidar de tus padres, ancianos y enfermos que no se pueden valer por ellos mismos.
7. Miedo de hacerme un chequeo médico y descubrir que tengo una enfermedad que me puede matar.
8. Miedo a decepcionar a las personas que más quieres (pareja, familia, amigos)
9. Miedo a no poderme quedar embarazada cuando quiera tener hijos.
10. Miedo de hablar en público, a quedarme en blanco delante de mucha gente.
11. Miedo a dejar un trabajo no me gusta, pero que es mi principal fuente de ingresos.
12. Miedo de arriesgar mi vida viajando en avión en pleno caos aéreo o a tener un accidente de coche.
13. Miedo a que se termine el amor, a que mi matrimonio me deje por otra.
14. Miedo de no poder cumplir con todas mis obligaciones.
15. Miedo de llegar a la vejez siendo una mujer anciana sin dinero.
16. Miedo a no intentar nada emocionante, de tener una vida aburrida, a no estar aprovechando el tiempo.
17. Miedo a quedar inválida y no tener a nadie para cuidarme.
18. Miedo a abrir mi propio negocio.
19. Miedo por pensar que algo horrible le puede ocurrir a mis hijos.
20. Miedo a quedarme sola, no encontrar un novio, ni a nadie con compartir mi vida.

Ahora te toca a ti. Cuéntanos cuáles son tus miedos. ¡Te queremos ayudar!

Sentirse sola y triste


Hay muchos momentos duros en la vida. Quizás demasiados. Sentir la soledad no siempre es agradable, como personas sociales que somos nos gusta estar en compañía de más gente y tener el apoyo incondicional de una persona amada. Sentirse sola y triste es una experiencia difícil que toda mujer ha pasado en algún momento de su vida. La soledad no es simplemente estar sola, este es problema menor porque muchas mujeres prefieren tener momentos de soledad para reflexionar. Lo realmente duro es sentirse vacía aun estando rodeada de mucha gente.

La soledad no refiere necesariamente a la ausencia de personas significativas en nuestra vida, el trasfondo de este sentimiento está relacionado con lo que no hemos hecho nosotras por nuestra vida. Cuando por determinados motivos, nos sentimos solas, porque nadie nos entiende, porque no logramos conseguir lo que esperábamos para nuestra vida, todo parece que no tiene sentido. Justo entonces es cuando aparece un sentimiento de depresión, no merece la pena vivir si esta vida no la podemos compartir con nadie.

Cuando nos sentimos mal, tenemos un bajón de moral, parece que la soledad es nuestra gran enemiga, pero lo cierto es que estamos pasando por una etapa en la que puedes aprovechar para salir muy fortalecida, crecer y madurar. Es posible que ahora estas palabras no las puedas entender, pero cuando superes el bache te darás cuenta realmente por lo que has pasado y lo mucho que te ha servido para enfocar tu vida hacia donde realmente quieres llegar. De momento, la realidad en tu interior es el dolor, es normal.

Muchas mujeres invierten todas sus energías en varios aspectos para satisfacerse, algunas veces acudir a un terapeuta o psicólogo es la mejor forma para volver a ser felices, pero no suele ser lo más habitual. La soledad es algo insostenible de soportar, lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda a tus seres queridos, es cuando tenemos que ser realistas y darnos cuenta que necesitamos un confidente que nos pueda brindar orientación adecuada y que pueda alentarnos.

Si te sientes sola y triste, cuéntanos tu experiencia en los comentarios. ¡Te queremos ayudar!

Cómo superar la timidez


Hay algo que nos impide ser naturales o acercarnos a esa persona que tanto nos gusta. El problema se conoce como timidez. Cuando la vergüenza , los nervios o la inseguridad se apodera de ti, sientes una fuerte angustia y ansiedad por no poder expresarte tal como te gustaría. La timidez es un rasgo distintivo de tu carácter, no tiene porque ser malo, pero puedes superarla progresivamente. Toma nota de nuestros consejos:

Lo primero de quedes hacer es empezar por reconocer las situaciones que te provocan extrema vergüenza. Debes ser capaz de identificar tus puntos débiles para luego poderlos afrontar. Si consigues descubrir el motivo de tu timidez, más fácil te será superarla. Luego tienes que cultivar tu autoestima, para ello debes conocerte, aceptándote y queriéndote tal como eres. Si logras confiar en ti mismo, conseguirás también vencer el miedo al rechazo y tener más seguridad para desenvolverte en la sociedad.

Analiza tus reacciones y sentimientos, si puedes discriminar la causa de tus inhibiciones o pudores, tendrás oportunidad de superar esos momentos de angustia. Recuerda que la única forma de enfrentar tus miedos es plantarles casa. Tampoco es cuestión de exponerte en exceso, si sabes que determinadas situaciones te van a resultar embarazosas, lo mejor es evitarlas en principio, para enfrentarlas de manera progresiva y paulatina. No pretendas ser el ser más sociable del mundo de inmediato, poco a poco.

No temas al fracaso, las personas nos equivocamos, es lo más normal del mundo. Esos errores son precisamente los que nos enseñan a ser mejores en la vida. Si te pasas el día pendiente de evitar los errores, jamás podrás disfrutar del placer de resolver tus propios problemas. Por ello, permítete alguna equivocación, sin pensar en lo que van a decir los demás, no pretendas caer bien a todo el mundo, de la aceptación al rechazo hay sólo un paso y todo depende de tu conducta o voluntad para hacer las cosas como se tienen que hacer.

Para comunicarte con los demás, lo primero que debes hacer es relájate. Recuerda que todo está en tu mente. En una fiesta, habla primero con personas con las que te sientas cómodo, para luego empezar a probarte con otras menos cercanas o desconocidas. Aporta progresivamente tus opiniones y seguro que consigues hacer amistades. ¡Tú puedes!

Cómo mejorar la intuición


Te recomendamos que desarrolles tu capacidad intuitiva, ya que así conseguirás comprender mejor tus necesidades interiores, fomentar relaciones positivas con los demás y alcanzar tu potencial. Para empezar, debes dedicar algún momento del día para relajarte en un ambiente sosegado. De ese modo dejarás de lado tus pensamientos y podrás reflexionar con todos tus sentidos.

Es importante aprender a escuchar nuestro propio cuerpo, ya que siempre emite señales. Intenta descubrir el significado de esos mensajes provenientes de tu interior. Pon a trabajar tu imaginación, es la pieza fundamental para la intuición, mediante la creatividad debes proyectar tus deseos y buscar el camino para llegar a ellos tal como se te presenten.

No planifiques toda tu vida, debe fluir sin tanto control ni disciplina. Pero presta atención a todos los detalles, por más insignificantes que parezcan. Contempla el mundo que te rodea con más atención e interés. Evita siempre los pensamientos negativos, es decir sé optimista y conseguirás atraer energía positiva que te ayudará a llegar lejos. El bienestar comienza siempre en nuestro interior.

Procura equilibrar tus emociones. Si te encuentras preocupado por algo, tu capacidad intuitiva se reducirá considerablemente. Utiliza la técnica de visualización, una imagen que te proporcione tranquilidad para calmar tus emociones y reflexionar sobre lo que te sucede.

Cómo evitar decepcionarse


Todo el mundo se ha sentido alguna vez decepcionado. La decepción es un sentimiento que aparece cuando descubres que las cosas o las personas no poseen los atributos que les habías adjudicado. En ocasiones puede ser complicado enfrentar y superar los sentimientos de frustración que puede derivar en decepciones.

Lo primero que debemos asegurar es que el mejor modo de no decepcionarte consiste en estar bien contigo mismo, adoptando una actitud madura y positiva ante las situaciones que se plantean en la vida. Pero sin embargo, lo más común es sentirnos decepcionados por alguien. Por eso te recomendamos que no esperes mucho de los demás, especialmente si no los conoces bien. Las personas son como son y no van a cambiar por mucho que queramos. Es mejor pensar mal y luego recibir una sorpresa grata de alguien, que idealizarlo antes de demostrar lo que realmente vale.

Es importante tener una visión realista sobre la vida en general y sobre la tuya en particular. No te imagines cosas o inventes fantasías. El mundo no es perfecto y por desgracia nunca lo será por mucho que queramos. Distingue la realidad de aquello que sueñas y acepta las circunstancias tal como se presentan. Para ello es fundamental aprender a valorar lo que se tiene, evitando desear lo que no se tiene. La frustración aparece cuando consigues aquello que buscas o esperas. Procura ser feliz con lo que tienes, nadie te va a regalar nada en esta vida.

No fomentes relaciones de dependencia respecto a las personas o objetos materiales. Recuerda que nada ni nadie es imprescindible. Piensa que sentirse decepcionado es algo temporal, el tiempo lo cura todo y las cosas se pueden mejorar. Tú eres quien elige cómo enfrentarte a las expectativas superando las situaciones negativas.

Enfrentar y superar un engaño


Uno de los peores sentimientos que existen es sentirse engañado. Es inevitable sentir dolor cuando la persona con la que confías o quieres te engaña. Aunque no se puede volver atrás en el tiempo, sí tienes la posibilidad de seguir unos consejos para apaciguar la angustia generada por esa situación tan personal.

Antes de preocuparte, asegúrate de que realmente te hayan engañado, contrasta tus rumores para confirmar el engaño. Muchas veces, las cosas no son lo que parecen o tienen alguna explicación. Si finalmente, confirmas la peor noticia, debes aceptar la realidad tal como te viene. Si descubres que te han mentido, evita engañarte pensando en otros supuestos, afronta la verdad. El primer paso siempre es conseguir sobreponerte aceptando lo ocurrido y descubrir tus sentimientos al respecto.

Tómate el tiempo que necesitas para asimilarlo, no todas las personas tienen la suficiente moral como para olvidar lo ocurrido al día siguiente. Actúa con tranquilidad frente a la persona que te ha engañado, y evita los impulsos o muestras de desesperación. Al principio puede resultar complicado, pero intenta conversar acerca de lo sucedido. Pero sin entrar en detalles que puedan afectar más tu autoestima, indaga acerca del por qué del engaño. Normalmente, ambas partes tienen parte de culpa o responsabilidad en lo ocurrido.

Piensa positivamente, la vida es muy larga y todos tenemos un camino que recorrer. No dejes de lado tus actividades, te ayudarán a despejarte y proponerte un nuevo objetivo de superación. El sufrir un desengaño, no significa que a partir de entonces todos te engañarán. La experiencia debe servirte para estar más atento y a prevenir un nuevo engaño.

Siempre existe la posibilidad de perdonar a la persona que te ha engañado, puedes darle una segunda oportunidad si crees que se lo merece o se muestra seriamente arrepentido de ello. No será fácil reconstruir la relación, procura que no aparezca el resentimiento y el rencor.

Evitar sentir envidia


La envidia es un sentimiento negativo, un proceso de tristeza por el deseo de algo que no se posee. Todas las personas sufren en algún momento de su vida la agobiante sensación de competir con otra persona en la que siempre se pierde, sufrimiento por el bien ajeno. Vemos a la persona envidiada en una posición de superioridad, abundancia y bienestar, algo que queremos emular sea como sea. Eso nos crea una sensación de impotencia, frustración, desánimo e inferioridad.

Nos obsesionamos en conseguir lo mismo que otra persona, lo que nos produce exaltación, rabia y un sentimiento de aguda incomodidad, determinado por el descubrimiento de que otro posee algo que sentimos que nosotros deberíamos tener. Entonces, la vida de una persona envidiosa no gira sobre su propia realidad, sino sobre lo que desearía, sobre lo que no tiene o le falta. Aparece una incapacidad de reconocer las limitaciones personales y por ende, una completa infelicidad.

La envidia es un sentimiento insano, que conviene prevenir, mantener actitudes positivas, para ello te recomendamos que mejores tu autoestima, potencies la confianza en ti mismo, seas consciente de tus limitaciones, pienses las cosas que puedes cambiar, aprendas a valorar lo que tienes, entiendas la competencia como algo positivo para superarte, estimules la empatía con los demás, aprendas a relativizar el éxito personal y profesional, analices tus progresos sin compararte con el resto y aprendas a dar y pedir ayuda, a colaborar y compartir.