Descubre si te ama de verdad
Saber si tu relación tiene posibilidades de futuro es cuestión de estar atento a las señales que se van cosechando día a día.

Cómplice y confidente. El lenguaje secreto que nadie más entiende se establece en las auténticas relaciones amorosas. Se apoya en miradas, cambios de expresión, gestos o guiños. La confidencialidad surge gracias a la confianza que se deposita en la pareja al confesarle aspectos de nosotros mismos o experiencias que no revelaríamos a otras personas, ni siquiera a nuestros mejores amigos.

Necesidad o amor. Si tu pareja está contigo por lástima, culpa o miedo, huye de tu compañía. Tampoco conviene que uno de los dos necesite al otro para sentirse equilibrado o completo. Pide que tu pareja te quiera pero no que te necesite. Hacerte indispensable para el otro es una forma de corromper el amor. La decisión de unirse a alguien debe ser libre.

Demostración continúa de generosidad. En cualquier relación amorosa hay miradas, atenciones, gestos que nos indican que esa persona se interesa por nosotros. Los pequeños detalles forman parte del proceso amatorio. Si sólo los tuvo contigo en el momento de la conquista, recuérdale que hoy te siguen agradando. Si te ama, se esforzará en ser generoso contigo. No te conformes con la indiferencia o la dejadez.

Capacidad para perdonar. En la convivencia se producen muchos momentos de decepción: Esperabas una respuesta o acción concreta y lo que recibes es otra diferente. Este tipo de decepciones puede producirte tristeza, desilusión, dolor, ira, resentimiento… Pero al perdonar estás haciendo de los errores una gran oportunidad para el desarrollo personal. Cuando en lugar de perdonar optas por el enfado, lo que quieres es aumentar la sensación de poder y dominio que tenemos sobre la otra persona. O evitar comunicarnos y expresar tus propios sentimientos.

Miedo al futuro. El miedo destruye la pareja: miedo a que se enamore de otra persona, a que deje de amarte, a que te rechace, a que se enfade, incluso a ser infelices. El verdadero amor da seguridad y tranquilidad. Que la relación cambie y se desarrolle no es motivo para estar preocupado y ansioso, ya que es signo de que la relación está viva y evoluciona, de lo contrario moriría.

Los celos. Los celos son consecuencia directa no del amor, sino del sentido de posesión. Por lo tanto, tu pareja no tiene celos porque te ame, sino porque te quiere controlar y se siente inseguro. En realidad el celoso es el más débil de los dos, el más angustiado por la idea de una posible pérdida.

Toma de decisiones conjunta. En pareja existe la obligación de buscar el beneficio común, y no el individual. Dos identidades diferentes pueden llegar a acuerdos en asuntos tan dispares como la educación de los hijos, el lugar de residencia o dónde pasar las vacaciones.