cuantificar sentimientos Cuantificar sentimientos
¿Es posible cuantificar los sentimientos? Sí, aunque evidentemente, no se pueden pesar al más puro estilo matemático. Por ejemplo, uno mismo a través de la introspección puede hacer balance a nivel interior del grado de frustración, enfado, rabia, ira, amor, atracción o afecto que siente por otra persona. Se trata de emociones muy diferentes pero todas ellas se pueden valorar en una escala de cero a diez.

A veces, dar una puntuación a las emociones puede ayudarte a tener más paciencia con determinado conflicto, también puede permitirte saber dónde está tu límite o hasta qué punto estás dispuesto a esperar a la otra persona. Los sentimientos cobran tal fuerza y viveza que por ello, también es posible que en más de una ocasión, dichos sentimientos se salgan de la tabla de medir, es decir, que sientas que quieres a otra persona muy por encima de diez. En ese caso, está claro que te has enamorado de verdad, que piensas en el otro casi sin darte cuenta y que deseas ser correspondido por encima de todo.

Los sentimientos tienen tal peso que por ello, a veces también se pueden somatizar, es decir, dejan una huella en el organismo. El estrés y la ansiedad es un ejemplo evidente de este hecho. Pero la ansiedad también surge por amor cuando pasas mucho tiempo a la espera de la decisión que tome el otro o también, cuando estás inmerso en una relación insana que no te aporta nada bueno. La esperanza no siempre es buena y positiva.

El organismo tiene sus propios límites, por ello, el malestar ante un desamor puede ser tan fuerte que tarde o temprano el sujeto se da cuenta de que no puede seguir así y que hay cosas que debe cambiar. Es decir, que a veces, es bueno matar la esperanza y la ilusión de raiz.