
El romanticismo es un tema muy personal. Aquello que para una persona es un gesto romántico para otra en cambio, puede no serlo. El espíritu romántico está mediado por valores y creencias. Sin embargo, el romanticismo no tiene por qué ser algo extraordinario en la rutina cotidiana sino que en medio de la sencillez del día a día es posible hacer sentir especial a alguien.


¿Por qué se rompe un flechazo? Un flechazo en cierta forma es como un espejismo. Conoces a una persona, que de entrada, te transmite una sensación impactante, sientes que esa persona se ha cruzado en tu camino por algo, como si estuviera en tu destino. Te atrae físicamente pero también, imaginas que esa persona es de una forma concreta a partir de la ensoñación del momento. Pero en la mayoría de las ocasiones, los flechazos se rompen, caen en saco roto y reflejan decepciones muy humanas. Es un desencanto total darte cuenta de que alguien a quien habías idealizado no encaja en tu canon de perfección.


El proceso de seducción genera una situación diferente a nivel emocional en aquel que siente un deseo fuerte hacia otra persona, y a su vez, siente que puede ser correspondido. Una de las sensaciones más importantes del proceso de seducción es el de sentirte vivo de verdad. La rutina es mucho más emocionante y más agradable porque lo cotidiano se convierte en extraordinario bajo la perspectiva de un posible nuevo amor.


¿Es conveniente salir con un compañero de trabajo? Antes de dar el paso de iniciar una historia con un compañero de trabajo, merece la pena tener en cuenta algunos aspectos. La política de algunas empresas prohibe las relaciones sentimentales entre los empleados, por ello, en caso de tener una relación sentimental dentro del plano laboral, lo mejor es apostar por la máxima discreción. Incluso, en el caso de trabajar en una empresa en la que este tema no importe, es fundamental, mantener el mismo trato con la otra otra persona que el que teníais antes de iniciar la relación. Las muestras excesivas de amor en un contexto profesional resultan poco adecuadas y pueden restarte credibilidad. Por tanto, deja los momentos de pasión para fuera de la oficina.


Las emociones están en medio de las relaciones interpersonales, en cualquier vínculo se generan sentimientos que son agradables o desagradables. Por ejemplo, una persona que te gusta, te genera sensación de bienestar y afinidad de una forma natural, más allá del impulso de tu voluntad. Por el contrario, una persona que no te cae bien te genera, rechazo y tedio. ¿Cómo convertir las emociones en un medio para seducir a otra persona?


La vestimenta indica una posición determinada o estatus, teniendo también su propio lenguaje, incluido por supuesto el sexual. Las mujeres están acostumbradas a clasificar a otras mujeres solamente con echarles un vistazo, igual que de un hombre se pueden hacer casi siempre una ligera idea de como es nada más ver su indumentaria. El vestido ya no es sólo una prenda de protección y de pudor, es un adorno y un objeto de comunicación.
La mujer se encuentra cómoda con unos trajes y colores, y no con otros, por decirlo de alguna manera, se siente más segura. Cuando sale de fiesta y quiere estar seductora, se arregla y se pone una prenda concreta, aquella que sabe que le da confianza y que de una manera u otra quiere decir a los demás muchas más cosas de las que a veces imagina.


¿Cómo ser una persona interesante? En primer lugar, poniendo la opinión en uno mismo y no en los demás, de lo contrario, corres el riesgo de querer vivir a merced de los dictados sociales, de la moda o de lo que se lleva. Todo aquel que quiere agradar a otros corre el peligro de disgustarse a sí mismo. Por ello, intenta estar en armonía con tu interior, ser coherente entre pensamiento y acción, y en el camino encontrarás personas amigas que se sentirán atraídas por tu sinceridad y por tu autenticidad. Para ser una persona interesante tienes que encontrar el camino sencillo y difícil al mismo tiempo de ser tú mismo en cualquier contexto.


El aspecto físico y la indumentaria no son más que el inicio del gran juego erótico de la seducción, que proseguirá con los gestos y las miradas. En muchos documentales hemos podido ver los curiosos rituales amorosos de las especies animales, por ejemplo, el pavo real exhibe su preciosa cola para atraer a la hembra, otros ofrecen regalos en forma de alimento, o ramas para hacer el nido, mientras ellas bajan y levantan la cabeza dando vueltas en círculos; los cangrejos mueven sus pinzas y las mariposas hembras lanzan un perfume que atrae a los machos. Toda la naturaleza tiene un ritual de apareamiento propio, y los humanos no escapamos a estas costumbres.
Da igual la forma en que se haya conocido la pareja, o el tiempo que se tarde en llegar al coito, el ritual del cortejo sigue una secuencia idéntica para todos. Normalmente es el hombre el que suele llevar la iniciativa, y según sea la respuesta de la mujer, este ritual se hará más intenso, y por ende se pasará al siguiente paso. La pregunta del millón: ¿Cuáles son esos pasos?


La alegría es una de las cualidades más valoradas en una persona, sencillamente, porque el estado de ánimo positivo de otra persona te atrapa, te envuelve y te atrae como un imán en la fase inicial de una relación. La alegría genera interés de una forma natural, por el contrario, al inicio de un amor, el pensamiento negativo o la tristeza constante de otra persona puede tirar por la borda una historia. Sencillamente, porque la tristeza no resulta nada tentadora, una persona se muestra menos atractiva cuando está pesimista que cuando está optimista.


Un seductor es una persona que tiene rasgos y cualidades muy positivas. Poniendo la atención en lo óptimo, destaca, por ejemplo, el nivel de seguridad personal que refleja una persona al seducir: una alta autoestima y un buen grado de amor propio son excelentes. Por otra parte, el seductor también es una persona que resulta agradable y que a través de la palabra y de la atención que aporta reconocimiento a la persona que se siente admirada y que se siente única e irrepetible por un momento. Por supuesto, uno de los grandes inconvenientes para un seductor es mantener fija su atención en una misma persona durante muchos años. Por ello, también hay que tener cuidado a la hora de no tomar decisiones importantes sin tener una relación con una base sólida.






