Archivo agosto 2010

amor siglo XIX El amor en el siglo XIX
A finales del siglo XIX y dentro del marco del concepto de “amor libre” se formaron parejas que recurrían a la ideología anarquista.

Las personas adultas pueden llegar a establecer un acuerdo libre, entendiéndolo como un compromiso legítimo que ha de ser respetado por quienes lo suscriben así como por terceros. De aquí se explica que las relaciones sentimentales o sexuales no necesitasen de ningún permiso o autorización expresa del Estado ni ningún compromiso religioso.

De este modo Émile Armand refleja el amor:

Los sexos se atraen mutuamente, se buscan naturalmente, normalmente: este es el hecho original, primordial, la base fundamental de las relaciones entre las dos mitades del género humano. Por otro lado, es una locura querer reducir el amor a una ecuación o limitarlo a una forma única de expresión. Aquellos que lo intentaron se dieron cuenta bien pronto de que habían equivocado el camino. La experiencia amorosa no conoce fronteras. Varía de individuo a individuo.

En términos generales, durante esta época el amor es considerado a la vez un principio divino y un principio de perdición. Y es que la idealización de la figura femenina conduce a Dios pero también puede suponer una fuente de fatalidad y destruir al hombre.

El siglo XIX está salpicado de diversos acontecimientos políticos y sociales. Y en lo que respecta a los movimientos literarios triunfa el Romanticismo. Se comienzan a ver parejas de individuos entregados al amor y cuyos lemas eran los siguientes:

1- Rebelión del individuo contra cualquier norma que la impida expresar sus propios sentimientos.
2- Absoluta libertad en política, moral y arte.
3- Mantienen una actitud idealista que no corresponde a la realidad que los rodea y los lleva a la rebeldía contra la patria, la sociedad e incluso contra Dios.
4- Como consecuencia del enfrentamiento entre su espíritu idealista y la cruda realidad, se produce la desesperación y el desengaño.
5- Si en el siglo anterior la verdad era igual a belleza, para el Romanticismo sólo la belleza es la verdad.

tatuajes Tatuajes: Amor, erotismo y protección
Los tatuajes poseen muchos significados. Aquellos que hacen alusión al amor, al erotismo y a la protección reúnen una espectacular belleza. A lo largo de la historia de la humanidad, los símbolos más frecuentes han sido los corazones, las lunas, los soles, las estrellas, los querubines y las flores.

Si echamos un vistazo al pasado, en ciertas culturas triunfaba la idea que difundía que “un cuerpo sin tatuar era un cuerpo estúpido”. Concretamente en las Islas Marquesas guardaban un profundo significado erótico-sexual. Así, las féminas se tatuaban los dedos de las manos y las orejas con finísimos dibujos y sobre la vulva símbolos obscenos. En este sentido, los varones se tatuaban todo el cuerpo, la nariz, los parpados, la lengua y el cuero cabelludo.

También lucir una piel tatuada era un potente símbolo mágico-religioso con el fin de garantizar la protección física y espiritual. Pero cuando la muerte acechaba, a los muertos se les extraía la piel ya que se creía que al guardián del paraíso le desagradaban los tatuajes. Para regresar al estado de pureza era necesario, presentar un cuerpo físico totalmente limpio, para poder ser enterrado en tierra sagrada y su espíritu alcanzar el paraíso.

Taroko, el pueblo indígena de Taiwán, tenía como costumbre hacerse tatuajes faciales al llegar a la vida adulta. Los tatuajes en el rostro eran frecuentes una vez que las jóvenes aprendían a tejer y los jóvenes a cazar. Esta práctica tenía la raíz en unas creencias firmemente arraigadas: Solamente aquellos que llevaran tatuajes faciales serían autorizados a cruzar el Puente del Arco Iris hacia el cielo después de la muerte. Sin embargo, dicha costumbre acabó cayendo en desuso ya que posteriormente se produjo la prohibición por parte de las administraciones coloniales japonesas y chinas.

Gracias a los exploradores de los siglos XVIII y XIX se introdujo la moda del tatuaje en Occidente. El capitán Cook describió en sus libros el proceso antiguo del tatuaje al entrar en contacto con indígenas de las Islas Marquesas y con los maoríes.

relaciones Evaluar las relaciones
Las relaciones siempre son un proceso natural y, por lo tanto, estas siempre pasan por diferentes etapas. Cuando comienzas a sentirte atraído por alguien y la situación pasa a ser divertida y agradable, puede ser el comienzo de una relación. Te gusta todo de esa persona y tu corazón comienza a latir fuertemente cuando se acerca sonde tú estás… Sin embargo, conseguir el una relación más profunda, es mucho más difícil y puede que no sea tan divertido.

Este es el momento para evaluar la relación. Debes averiguar si estás preparad@ para asumir las responsabilidades que conlleva esta nueva situación. Está claro que si decides asumir retos mayores es que, está list@ para poner de manifiesto tus sentimientos, aunque esto no implica que todo salga como tú esperas. Esto indicará que, en realidad, estás profundamente enamorad@.

Sin embargo, si no eres capaz de bandear ningún obstáculo y saber manejar las tensiones esto puede significar que no serás capaz de hacer frente a una relación amorosa actualmente en tu vida. Evalúa la situación: simplemente puedes sentirte atraíd@ instintivamente por un físico o ser un simple capricho amoroso. El enamoramiento, por lo general, se basa en premisas que no se han terminado de confirmar.

Si dos personas se gustan, y bien, quieren compartir todo lo que les rodea, mostrarán lo mejor de sí mismos. Esta perfecta imagen debe mantenerse el resto de los días que dure la relación. La sensación de una fuerte atracción siempre suele desencadenar en un amor verdadero. Sólo cuando dos personas se conocen bien y se sienten atraídos el uno por el otro de manera similar es cuando es amor se mantiene en su totalidad.

conducir en pareja Aprender a conducir en pareja
Es necesario manejar algunos principios básicos para mantener la seguridad y evitar dañar al vehículo ocasionándole desgastes innecesarios. Si, además, tu pareja hace la función de copiloto experimentado, tienes mucho ganado.

Debes reunir ciertas aptitudes físicas y psicológicas para obtener el permiso de conducción. Así, la capacidad de respuesta rápida y precisa será un requisito imprescindible.

Aunque vayas acompañado de “tu amorcito” no descuides la atención en carretera. El ser humano no puede atender a muchos estímulos a la vez… Mientras menos objetos haya que atender, mayor será la posibilidad de concentrar y distribuir la atención entre cada uno de ellos.

Tu pareja ha de conseguir que adquieras una posición tranquila para que te centres en el control del vehículo, la observación del tráfico y la percepción y análisis del entorno (señales, estado de la vía, etc).

Las distracciones pueden estar ocasionadas por elementos internos del vehículo (como un cigarro o los navegadores), por elementos externos (como los anuncios publicitarios, las obras en la vía o un paisaje) y por el estado y comportamiento del conductor, por ejemplo, la preocupación por un problema laboral o familiar.

La conducción de vehículos es potencialmente estresante y por ello es importante aprender a conducir relajados y evitar situaciones estresantes, en especial al conducir a una velocidad inadecuada para la vía. Por ello, es importante también descansar cada cierto tiempo para que nuestro organismo descanse y se recupere.

Pero te animamos a que te conviertas en un conductor competente. He aquí alguna de sus ventajas:

1. Independencia en los horarios.
2. El conductor se hace responsable de la máquina y eso le da seguridad y confianza en sí mismo.
3. El conductor ve beneficioso para su familia tener un medio de transporte propio.
4. Aprende a solucionar problemas de una forma rápida y efectiva.
5. Si trabaja bien puede incrementar sus ganancias.
6. Puede conocer a diferentes personas e interactuar con ellas.

matrimonios y divorcios Matrimonios y divorcios en España
En concreto, España está siendo testigo de múltiples alteraciones de la vida social. Ahora se dan tanto modelos alternativos al matrimonio como patrones diferentes de familias.

Y como consecuencia las relaciones de pareja han cambiado. Las posturas tradicionales devaluaban a la mujer, sobre todo ante una segunda opción, al considerar su disponibilidad de tiempo para la familia. Un signo de dominación del hombre sobre la mujer lo constituye la diferencia de edad. Cuestión que puede considerarse como una demostración de gustos en nuestra cultura. Y es que la diferencia de edad al contraer el primer matrimonio es mayor cuanto peor es la situación de la mujer.

Por otro lado, los varones se casan antes que las féminas en segundas nupcias. Y lo hacen con mujeres mucho más jóvenes que sus primeras esposas. Las divorciadas no serán su objetivo exclusivo, ampliando el campo al ámbito de las solteras.

Las mujeres que se divorcian no responden a ese modelo de mujeres-amas de casa de la generación de sus madres ni necesariamente a la media de mujeres casadas.

La posibilidad de romper el primer matrimonio viene determinada porque en general las féminas son más autónomas, con independencia económica. Sus proyectos y expectativas de vida son óptimos. Precisamente estas premisas son las que las hacen permeables a los cambios y tener comportamientos que las diferencian de sus madres y de las que permanecen en matrimonio.

En definitiva, el matrimonio protege al hombre: Tiene menor mortalidad cuando está casado y mayor cuando es viudo o divorciado. Tal vez porque sea la mujer la que “generalmente cuida de los demás”, esta circunstancia no se manifiesta en ellas. Está comprobado que la población femenina viven sin pareja en mayor proporción que el colectivo masculino.

Las estadísticas arrojan datos importantes: Si hasta ahora, aproximadamente nueve de cada diez personas han contraído su primer matrimonio, la situación frente a una nueva pareja cambia radicalmente.

amor literatura El amor en la literatura
El amor es uno de los temas que más ha motivado a artistas a lo largo de la Historia de la Literatura. Casi todas las creaciones literarias se componen mediante el reflejo subjetivo de una percepción humana… El autor rescata de “sus interioridades” vivencias propias u de otros para plasmarlas en unas páginas.

Una obra de temática amorosa no se elabora meticulosamente mientras se ama, sino cuando la mente está lo suficientemente despejada para ser capaz de imaginar una fantasía a partir del recuerdo de ese sentimiento.

Con el fin de adentrarte en los entresijos de cada siglo, escoge una pequeña muestra literaria para aproximarte a las costumbres amatorias de las personas en diferentes épocas.

Hallarás poemas de alto contenido sexual (el amor y el sexo se concebían de un modo más natural que en tiempos posteriores) en las Jarchas.

Más adelante, una vez instalados en el camino de la decencia y la castidad, los nobles se convirtieron en mitos eróticos de la época. Y si a ellas iba destinado el verso, no se podían decir ordinarieces ni deseos explícitos de mantener relaciones sexuales.

La poesía amorosa del Siglo de Oro presenta musas y deidades incorpóreas e inalcanzables.

Con el transcurrir del tiempo, el amor va evolucionando hacia posturas más liberales. Todo se vive de un modo más terrenal. Así los asuntos matrimoniales presidirán la temática de las obras de teatro de siglo XVIII. De hecho, se daban con frecuencia las uniones entre hombres viejos con muchachas jóvenes (por ejemplo “El sí de las niñas”, de Leandro Fernández de Moratín).

Durante el Romanticismo, el amor se vive con mayor intensidad. El amor se siente de verdad como tal, y no como una obligación. Los sentimientos se expresan de un modo más directo, sin miedo a obtener represalias posteriores.

Las infidelidades, los hijos secretos, al amor no comprendido y los matrimonios de conveniencia también abundan en las obras literarias del Movimiento Realista.

Actualmente, en la mayoría de los casos, se puede disfrutar de “amar a quien se quiera”, sin que suponga motivo de vergüenza o desaprobación social.

clima discusiones Clima adecuado ante las discusiones
Las dificultades en la pareja vienen… Aparecen y están ahí poniendo a prueba vuestros sentimientos. Sobre todo, a la hora de tratar cuestiones relaciones con el sexo, cada individuo puede presentar una forma propia de ver la vida ya que al fin y al cada uno se ha criado en un ambiente distinto.

Si los conflictos son manejados de forma apropiada, pueden fortalecer las relaciones y mejor el entendimiento entre las partes… Por eso, crear “un clima conveniente” donde se desarrollen las discusiones ayudará a dar con soluciones buenas para ambos.

Selecciona los momentos concretos para discutir con tu pareja. Evita situaciones en que alguno de los dos esté fatigado u ocupado.

Te presentamos un proceso estratégico que te ayudará a “mantener sana” la comunicación que los dos decidáis emprender:

1. Tus demandas deben ser claras y específicas. Lázate a reflexionar meticulosamente pero con paciencia sobre lo que estás disgustado. Canaliza tus energías en acciones, pensamientos y actitudes positivas.

2. Si tu pareja se siente escuchada y comprendida, percibirá el respeto en su máxima expresión y comentará más cómodamente su punto de vista. Jamás entres en juzgar al otro ni interrumpas mientras se esté comunicando. Del mismo modo, exige que te escuche y respete.

3. Establece un orden de prioridades con los temas. Primero plantea un asunto y céntrate en él sin mezclarlo con otros.

4. Mantener una actitud realista ante tus pretensiones y las de tu pareja, os acercará a materializar vuestras preocupaciones.

5. Es fundamental que “te quites de la cabeza” la idea de que tras una discusión “hay vencedores y vencidos”. El objetivo es alcanzar la comprensión.

6. Ten presente la posibilidad de aceptar una resolución incompleta del conflicto.

7. Y por último, agradeceros mutuamente el hecho de haber compartido un “tiempo idóneo y necesario” para que realmente la relación de pareja funcione.