• Artículos publicados

  • Comentarios recientes

  • Patrocinadores

primeracita Elegir el sitio para una primera cita
¿Dónde quieres ir en tu primera cita? Esta es una elección que, hasta que no llega el momento, no nos damos cuenta de que puede ser un verdadero quebradero de cabeza. En primer lugar los dos debéis decidir el lugar y la fecha de manera conjunta. En una primera cita, normalmente, debes intentar que no haya un excesivo número de personas alrededor. Tampoco es aconsejable que, de repente os encontréis en una especie de desierto.

Intentad encontrar un lugar en el que no haya demasiadas caras familiares para los dos. Por lo tanto, no elijas una reunión familiar para una primera cita. Estos, pueden ser lugares muy incómodos. Lo clásico es ir al cine. Si lo piensas con detenimiento es, el lugar perfecto, ya que además de andar hasta el cine, juntos y podréis sentaros uno al lado del otro para posteriormente ir a cenar. Este tiempo de unión no puede ser interrumpido.

Otra forma de saborear la emoción de una primera cita es la de ir a dar un paseo. Podría ser un paseo en coche o en bicicleta. Un viaje largo puede ser refrescante. No te aventures demasiado en la primera cita y moveros por zonas que conozcáis. Si ambos tenéis mascotas, podéis llevároslas para que ellas también se conozcan y puedan pasar un día divertido.

Si hay algún festival local o algún tipo de evento especial en las proximidades, podéis elegirlos como destino para vuestra primera cita. Si, por ejemplo, a los dos os gusta el futbol podéis quedar para realizar una visita guiada por el estadio de uno de vuestros equipos. El sitio que finalmente elijáis, debe ser capaz de proporcionaros una nueva experiencia que nunca olvidaréis.

amantes de teruel El matrimonio en la Edad Media
Durante los diez siglos en los que aproximadamente se extiende la época de la Edad Media, el “amor correcto” y la “sexualidad adecuada” se entendían, exclusivamente, en el seno de la institución del matrimonio.

En cuanto a la reglamentación del matrimonio y las relaciones carnales, los judíos y musulmanes disfrutaban de “mayor margen de maniobra”. Sin embargo, la presión era constante en el caso de los cristianos. Eso sí, se daba una verdadera dominación del varón sobre la mujer en las culturas judía y musulmana.

Las altas esferas eclesiásticas instituyen el sagrado matrimonio. Y la explicación es sencilla: Anteriormente, la tradición de los bárbaros tenían aceptado el concubinato, el adulterio, con la posibilidad de unirse y separarse libremente. Alejando prácticas “no deseables”, a la Iglesia se le ocurrió establecer, según ellos, “un buen orden social”. Por esta razón, asentaron el matrimonio como institución.

Cada uno de los cónyuges desempeñaba una función concreta. Con el fin de asegurar la armonía de la convivencia, los hombres eran los encargados de mantener a la familia, las mujeres de cuidar al esposo, los hijos y la casa.

Otra condición del matrimonio es que éste debía ser heterosexual. Las relaciones entre individuos del mismo sexo estaban prohibidas, con la amenaza de la excomunión.

Surgió el concepto de “pecado” para todos aquellos que se atrevían a mantener relaciones sentimentales o sexuales fueran del matrimonio. Además la mujer debía ser “virtuosa al máximo”, esto es llegar virgen al matrimonio.

Para que el varón se asegurase la paternidad de la criatura, a las mujeres se las exigía la responsabilidad de la castidad. De hecho, eran terribles los castigos impuestos a las féminas por adulterio.
Las relaciones sexuales únicamente tenían un objetivo: Acto coital con fines reproductivos. Quedaba fuera de lo “correcto” cualquier otro goce o disfrute.

enfermeras y medicos Médicos y enfermeras
En todos los colectivos profesionales surgen historias de amor apasionantes. Concretamente el mundo dedicado a salvaguardar nuestra salud presenta los perfiles del médico y de la enfermera. Ambos pasan mucho tiempo juntos apostando por dar soluciones a temas delicados ¿No es lógico que se den “flechazos” continuos?

La relación de actividades médico-enfermera se hace indisoluble. No hay éxito en la medicina sin la participación de la enfermera. Cabe matizar que existe cierta tendencia a creer que la enfermería la ejercen sólo las mujeres, pero la historia nos demuestra que también los hombres han atendido a pacientes en los hospitales.

Y es que ser enfermera es un arte que, para lograrlo exige una devoción tan completa y una preparación tan seria como el trabajo de cualquier médico. En la actualidad en todas las naciones han incrementado las instituciones formadoras de enfermeras, siendo además de nivel universitario con título de Licenciadas en Enfermería.

Por otro lado, la función principal de todo médico es ser un buen clínico. Así, por ejemplo el médico de atención primaria, ha de ser competente en gran cantidad de materias con el fin de hacer frente a una serie de problemas que caen dentro del campo de los especialistas.

Si en tu centro de salud te topas con la existencia de una relación sentimental entre tu médico y tu enfermera, podrás beneficiarte de aspectos positivos. Y, aunque lo lógico y conveniente, es separar la vida íntima de la vida laboral, muchos de estos profesionales se han sometido a programas de formación que profundizan en la relación médico-enfermera-paciente. La finalidad es proveer al personal sanitario de una visión más holística de la naturaleza humana y a producir un cambio en la actitud. Todo en beneficio de la propia salud.

amor siglo XIX El amor en el siglo XIX
A finales del siglo XIX y dentro del marco del concepto de “amor libre” se formaron parejas que recurrían a la ideología anarquista.

Las personas adultas pueden llegar a establecer un acuerdo libre, entendiéndolo como un compromiso legítimo que ha de ser respetado por quienes lo suscriben así como por terceros. De aquí se explica que las relaciones sentimentales o sexuales no necesitasen de ningún permiso o autorización expresa del Estado ni ningún compromiso religioso.

De este modo Émile Armand refleja el amor:

Los sexos se atraen mutuamente, se buscan naturalmente, normalmente: este es el hecho original, primordial, la base fundamental de las relaciones entre las dos mitades del género humano. Por otro lado, es una locura querer reducir el amor a una ecuación o limitarlo a una forma única de expresión. Aquellos que lo intentaron se dieron cuenta bien pronto de que habían equivocado el camino. La experiencia amorosa no conoce fronteras. Varía de individuo a individuo.

En términos generales, durante esta época el amor es considerado a la vez un principio divino y un principio de perdición. Y es que la idealización de la figura femenina conduce a Dios pero también puede suponer una fuente de fatalidad y destruir al hombre.

El siglo XIX está salpicado de diversos acontecimientos políticos y sociales. Y en lo que respecta a los movimientos literarios triunfa el Romanticismo. Se comienzan a ver parejas de individuos entregados al amor y cuyos lemas eran los siguientes:

1- Rebelión del individuo contra cualquier norma que la impida expresar sus propios sentimientos.
2- Absoluta libertad en política, moral y arte.
3- Mantienen una actitud idealista que no corresponde a la realidad que los rodea y los lleva a la rebeldía contra la patria, la sociedad e incluso contra Dios.
4- Como consecuencia del enfrentamiento entre su espíritu idealista y la cruda realidad, se produce la desesperación y el desengaño.
5- Si en el siglo anterior la verdad era igual a belleza, para el Romanticismo sólo la belleza es la verdad.

tatuajes Tatuajes: Amor, erotismo y protección
Los tatuajes poseen muchos significados. Aquellos que hacen alusión al amor, al erotismo y a la protección reúnen una espectacular belleza. A lo largo de la historia de la humanidad, los símbolos más frecuentes han sido los corazones, las lunas, los soles, las estrellas, los querubines y las flores.

Si echamos un vistazo al pasado, en ciertas culturas triunfaba la idea que difundía que “un cuerpo sin tatuar era un cuerpo estúpido”. Concretamente en las Islas Marquesas guardaban un profundo significado erótico-sexual. Así, las féminas se tatuaban los dedos de las manos y las orejas con finísimos dibujos y sobre la vulva símbolos obscenos. En este sentido, los varones se tatuaban todo el cuerpo, la nariz, los parpados, la lengua y el cuero cabelludo.

También lucir una piel tatuada era un potente símbolo mágico-religioso con el fin de garantizar la protección física y espiritual. Pero cuando la muerte acechaba, a los muertos se les extraía la piel ya que se creía que al guardián del paraíso le desagradaban los tatuajes. Para regresar al estado de pureza era necesario, presentar un cuerpo físico totalmente limpio, para poder ser enterrado en tierra sagrada y su espíritu alcanzar el paraíso.

Taroko, el pueblo indígena de Taiwán, tenía como costumbre hacerse tatuajes faciales al llegar a la vida adulta. Los tatuajes en el rostro eran frecuentes una vez que las jóvenes aprendían a tejer y los jóvenes a cazar. Esta práctica tenía la raíz en unas creencias firmemente arraigadas: Solamente aquellos que llevaran tatuajes faciales serían autorizados a cruzar el Puente del Arco Iris hacia el cielo después de la muerte. Sin embargo, dicha costumbre acabó cayendo en desuso ya que posteriormente se produjo la prohibición por parte de las administraciones coloniales japonesas y chinas.

Gracias a los exploradores de los siglos XVIII y XIX se introdujo la moda del tatuaje en Occidente. El capitán Cook describió en sus libros el proceso antiguo del tatuaje al entrar en contacto con indígenas de las Islas Marquesas y con los maoríes.

relaciones Evaluar las relaciones
Las relaciones siempre son un proceso natural y, por lo tanto, estas siempre pasan por diferentes etapas. Cuando comienzas a sentirte atraído por alguien y la situación pasa a ser divertida y agradable, puede ser el comienzo de una relación. Te gusta todo de esa persona y tu corazón comienza a latir fuertemente cuando se acerca sonde tú estás… Sin embargo, conseguir el una relación más profunda, es mucho más difícil y puede que no sea tan divertido.

Este es el momento para evaluar la relación. Debes averiguar si estás preparad@ para asumir las responsabilidades que conlleva esta nueva situación. Está claro que si decides asumir retos mayores es que, está list@ para poner de manifiesto tus sentimientos, aunque esto no implica que todo salga como tú esperas. Esto indicará que, en realidad, estás profundamente enamorad@.

Sin embargo, si no eres capaz de bandear ningún obstáculo y saber manejar las tensiones esto puede significar que no serás capaz de hacer frente a una relación amorosa actualmente en tu vida. Evalúa la situación: simplemente puedes sentirte atraíd@ instintivamente por un físico o ser un simple capricho amoroso. El enamoramiento, por lo general, se basa en premisas que no se han terminado de confirmar.

Si dos personas se gustan, y bien, quieren compartir todo lo que les rodea, mostrarán lo mejor de sí mismos. Esta perfecta imagen debe mantenerse el resto de los días que dure la relación. La sensación de una fuerte atracción siempre suele desencadenar en un amor verdadero. Sólo cuando dos personas se conocen bien y se sienten atraídos el uno por el otro de manera similar es cuando es amor se mantiene en su totalidad.

conducir en pareja Aprender a conducir en pareja
Es necesario manejar algunos principios básicos para mantener la seguridad y evitar dañar al vehículo ocasionándole desgastes innecesarios. Si, además, tu pareja hace la función de copiloto experimentado, tienes mucho ganado.

Debes reunir ciertas aptitudes físicas y psicológicas para obtener el permiso de conducción. Así, la capacidad de respuesta rápida y precisa será un requisito imprescindible.

Aunque vayas acompañado de “tu amorcito” no descuides la atención en carretera. El ser humano no puede atender a muchos estímulos a la vez… Mientras menos objetos haya que atender, mayor será la posibilidad de concentrar y distribuir la atención entre cada uno de ellos.

Tu pareja ha de conseguir que adquieras una posición tranquila para que te centres en el control del vehículo, la observación del tráfico y la percepción y análisis del entorno (señales, estado de la vía, etc).

Las distracciones pueden estar ocasionadas por elementos internos del vehículo (como un cigarro o los navegadores), por elementos externos (como los anuncios publicitarios, las obras en la vía o un paisaje) y por el estado y comportamiento del conductor, por ejemplo, la preocupación por un problema laboral o familiar.

La conducción de vehículos es potencialmente estresante y por ello es importante aprender a conducir relajados y evitar situaciones estresantes, en especial al conducir a una velocidad inadecuada para la vía. Por ello, es importante también descansar cada cierto tiempo para que nuestro organismo descanse y se recupere.

Pero te animamos a que te conviertas en un conductor competente. He aquí alguna de sus ventajas:

1. Independencia en los horarios.
2. El conductor se hace responsable de la máquina y eso le da seguridad y confianza en sí mismo.
3. El conductor ve beneficioso para su familia tener un medio de transporte propio.
4. Aprende a solucionar problemas de una forma rápida y efectiva.
5. Si trabaja bien puede incrementar sus ganancias.
6. Puede conocer a diferentes personas e interactuar con ellas.